La historia del primer caso de Covid en Argentina arrancó tranqui, como una noticia más de esas que pasás por arriba mientras scrolleás. Pero no, papá. Esa tarde del 3 de marzo de 2020 fue el plot twist que nadie pidió: el virus dejó de ser algo lejano que veíamos en videítos de chinos desinfectando calles y pasó a ser “che, ¿y si esto llega acá?”. Bueno, llegó. Y ahí empezó el modo hardcore.
Cuando el virus tocó timbre
Cae al país un tipo de 43 años, recién bajadito del tour europeo, más específicamente de Italia, que ya estaba en modo infierno con el brote. El chabón venía de pasear por Milán y otras ciudades, vuelve el 1° de marzo, se siente medio choto: fiebre, tos, garganta mala… Y pum: primer caso confirmado en el Malbrán. Desde ese día, “Malbrán” dejó de ser un nombre de laboratorio y pasó a ser el Thanos de la pandemia.
Ese fue el instante en que todos empezamos a mirar el celular como si fueran las últimas noticias del apocalipsis. Spoiler: no estábamos tan lejos.
Argentina activa el Modo Alerta Roja
Hasta ese momento, la vida acá era la de siempre: bondi lleno, el mate que iba y venía, te comías las uñas mientras mirabas la novela, lavarte las manos “¿para qué, yeta?”, escuelas con pibes gritando y el país funcionando en modo cualquier cosa. Pero el Covid venía pisando fuerte y el 20 de marzo nos clavan el ASPO: aislamiento social preventivo y obligatorio. Así, sin anestesia.
Para ese día ya había:
- 97 casos
- 3 fallecidos
- 11 jurisdicciones afectadas
Y ahí vinieron las medidas que hoy recordamos con una mezcla rara de trauma, nostalgia y memes:
- Cuarentena obligatoria
- Circulación restringida
- Barbijos, alcohol en gel y cero mate compartido (sí, dolor)
Las calles quedaron tan vacías que parecía mapa de videojuego sin NPC. Los negocios cerrados, los saludos con el codo —un invento que duró un suspiro— y todos improvisando cómo seguir con una vida que de repente venía con tutorial nuevo cada 48 horas.
Las familias se convirtieron en soporte técnico de sí mismas: abuelas aprendiendo videollamada por WhatsApp, padres descubriendo que Zoom no es un detergente y pibes haciendo escuela desde el celular con 2% de batería.
Tip que quedó para el inventario permanente
Antes la higiene de manos era “sí, sí, ya voy”.
Después… papá, alcohol en gel en el auto, en la mesa, en el bondi, en la mochila, y hasta en los sueños aparecía el frasquito.
Y aunque la pandemia ya quedó en los créditos finales, ese hábito te quedó instalado como un buff permanente contra cualquier virus de temporada.
Misiones entra a la partida
El 27 de marzo, Misiones desbloquea su primer caso: un señor de 71 años de Posadas. Lo anunció el gobernador Herrera Ahuad por Twitter (porque en pandemia todo se anunciaba por Twitter, hasta el miedo).
La provincia ya venía alerta desde antes, porque desde el 12 de marzo habían cortado las clases por el combo Covid + dengue. Sí, re divertido el panorama. Esa suspensión que parecía “unos días nomás”, terminó siendo parte del mapa educativo más raro de nuestra historia.
Marzo de 2020: el mes que nos partió al medio
Ese mes fue nuestro antes y después. Con un solo caso confirmado arrancó un efecto dominó que nos cambió costumbres, rutinas y hasta la forma de respirar, literalmente, atrás de un barbijo.
De repente:
- Nos volvimos expertos en desinfectar superficies
- Nos acostumbramos al distanciamiento
- Descubrimos que sí podíamos trabajar y estudiar desde casa
- Los negocios se pasaron a lo digital como si fuera un Black Friday forzado
Fue un tiempo oscuro, raro, pesado… pero también de adaptación, creatividad y supervivencia estilo argentino: “aunque no sé cómo, pero nos adaptamos”.
Todo empezó con un pasajero volviendo de Italia, y terminó escribiendo un capítulo entero en la historia argentina. Uno que todavía seguimos desarmando, revisando y tratando de entender.