Lo que nadie te explicó del pasado, del presente, del futuro y del ahora

Seguramente habrás escuchado esta frase: “El Ayer Es Historia, El Mañana Es un Misterio, El Hoy Es un Regalo, Por Eso Se Llama Presente”. Pero decime: ¿a poco te la vas a creer? Porque si eso fuera cierto, técnicamente no necesitarías estudiar, ni pagar las cuentas, porque con el tiempo, total, vas a vivir en una cueva. Básicamente, podrías pasar la vida viviendo como un completo nabo.

El problema parte del hecho de que no sé por qué escuchamos algo y lo tomamos todo de forma literal, cuando en realidad la cosa no es tan simple. Muchos te van a repetir eso de que “el presente es un regalo”, y sí, lo es, pero no en el sentido místico del despertar, como si te iluminaste mientras mirabas las estrellas. Seamos sinceros: el presente es la ventana del pasado y la puerta del porvenir, no nos hagamos tarugos. Cada momento marca un antes y un después; no hace falta un curso para entender algo tan simple.

Lo que nadie te explicó del pasado, del presente, del futuro y del ahora

Te cuento un secreto: todo, todo lo que hiciste ayer cuenta para mañana, te guste o no. El futuro no existe, sí, lo siento; el futuro es solo una forma de decir porvenir, y encima lo entendemos mal. Lo único real es lo que está por venir… y que vos mismo estás fabricando ahora, aunque sea poco y estés leyendo estas líneas. Tu presente. Y sin querer ya estás construyendo tu mañana. Cada minuto que transcurre, cada acción que tomás deja una huella: la ley de causalidad, acción y reacción.

Muchas personas se confunden: tienden a pensar que futuro es sinónimo de porvenir, pero futuro es algo místico, algo que depende de fuerzas invisibles o del karma, y al repetir eso es cuando nos hacemos mensos. Futuro es palabra de marketing, suena bonito pero no existe. El porvenir es lo que realmente podés proyectar; por eso se llama porvenir: porque según tus acciones podés medir lo que será dentro de un tiempo determinado. Todo lo demás son puras tonteras.

Ejemplo:

—Estás leyendo esto.

—Ahora también.

—Y ahora otra vez.

Leíste las tres. No pudiste zafar. Ahí tenés tu pasado, tu presente y tu porvenir entrando al mismo tiempo. La vida es así: te obliga a transitar por un sendero que, si no mirás bien, te puede llevar a cualquier lado.

Otro ejemplo:

Escena 1: En vez de leer esto, estás metido en sustancias raras. Bueno, tu “presente” se llama adicción y tu porvenir se llama enfermedad o cárcel.

Escena 2: “No quiero estudiar porque me da fiaca.” Listo, de acá a unos años, tu fiaca se traduce en carencia y sufrimiento.

Escena 3: “Voy a tener una aventura amorosa total, ¿qué puede pasar?” Qué va a pasar, dice… que después te ves delante del juez, pagando una cuota mientras alguien más disfruta de tu casa.

Resumen: vivir no es sinónimo de hacer estupideces, pero tendemos a repetir los mismos errores.

Lo que escuchás es lo que aprendés. Y sí, si no querés pensar y entender la lógica de cada cosa, terminás creyendo que un arconte es un reptiliano que vino del espacio a controlar tu mente.

Así de simple. El ahora, el pasado y lo que viene están todos convergiendo al mismo tiempo, aunque a vos te pinte el flasheo místico.

Lo que aprendiste hoy ya es tu pasado, pero te acompaña hasta el final. No podés cambiarlo, pero sí podés reestructurar tu vida y prepararte mentalmente para lo que está por venir.

El porvenir es lo que realmente existe y depende de tus decisiones de hoy. El futuro, en cambio, es solo un mito elegante que nos vendemos para sentir control.

Pensá esto: si mañana ya no estás, no pasa nada, porque ya no vas a tener que soportar la impotencia de cada momento. Pero si hoy te capacitás, mañana vas a tener la capacidad de hacerle frente a los por menores de cada instante.

La frase motivacional

Así que reformulemos toda la frasecita para que quede algo lógica:

Viví en el presente. Calculá el mañana. Aprendé del pasado.
Ser feliz no es hacer lo que te pinta… es hacer lo que corresponde.

Capacitate, sí. No para hacerte el crack en redes, sino para que mañana no te cachetee la vida por bruto. Aprender no es tener un diploma en la pared, solo es ser un poquito mejor de lo que fuiste ayer.

Pero entonces, ¿qué? ¿La frase sirve o no sirve? Sí, tal vez sirva… si sos una zarigüeya, un panda o un zombi.

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