Si tu internet anda lento, se corta a cada rato y no podés ver ni un miserable video porque se queda cargando cada dos segundos, bueno, capaz sea problema de la empresa o capaz sea problema tuyo. Y sí, si metiste el router en el sótano, ¿qué esperás? ¿Que la señal abra la puerta y camine hasta tu celular?
Bueno, a eso me refería: están ahí en plan antimonopolio tirando ideas de cómo las empresas manejan el internet, y por eso no te anda a vos. A todo el barrio le anda, a toda la ciudad le anda… pero a vos no. Mmm, qué casualidad, ¿eh? Pero bueno, yo sé que en tu cabeza hay más películas que en Netflix, así que para que al menos las puedas ordenar, te dejo una lista con todos los posibles problemas que son tuyos, que están en tu casa y que hacen que tu internet ande para la mierda.
Estos son algunos de los problemas que te cagan el wifi en tu casa
Las empresas: y el bendito contrato
Y sí, muchas veces el problema es tuyo, no de la empresa en sí. Porque cuando fuiste a firmar el contrato de internet estabas como un zombie: “internet, internet, ¿cuándo me instalan el internet?, internet…”. No preguntás nada, no te fijás en nada, firmás cualquier porquería y te da todo lo mismo. Encima, en el contrato, las letras chiquitas aclaran ciertas limitaciones, restricciones, formas de uso y todo eso que, si te lo dijeran de frente, nadie agarraría ese internet ni aunque se lo regalen. ¿Por qué? Porque simplemente no sirve.
O sea, imaginate: vas y contratás el plan básico, porque las empresas no te venden “internet”, te venden planes: plan hierro, plan tierra, plan cobre, plan plata, plan oro, plan adamantium. Y cada uno está pensado para que, al final, te veas obligado a comprar el otro, después el otro y después el otro. Básicamente, una burla. El asunto es que firmaste lo que venía, agarraste el plan básico y después llegás a tu casa, tenés un plan de 1 mega, le das clic a lo primero que ves y resulta ser una película de 20 gigas. Obvio que no la vas a poder ver. No seamos burros.
Consejo
Primero fijate bien qué es lo que necesitás y después andá a contratar el servicio, y leé bien qué te juega en contra y qué no. Así te asegurás de que no sea tu problema. De esa forma no andás hablando pavadas y sabés cuándo la culpa es de la empresa. Porque al final, contratar el plan “adamantium” da lo mismo que el básico, y la única diferencia es el costo.
Microondas y wifi los hermanos que nunca terminan de peliarce
Estos aparatos son medio hermanos pero se llevan como el orto, y cuenta la leyenda que, por un problema que no está muy claro del todo, el microondas juró que siempre le va a romper las pelotas al router. El router transmite el WiFi en 2.4 GHz, pero el microondas, de metiche, también usa casi la misma frecuencia. Entonces están todo el día: “no, yo paso por acá”, “no, esta es mi casa”, “me importa un carajo, voy por acá”, “no, esa es mi pieza”, “no vas a pasar”… y como están como dos pelotudos peleándose por toda la casa, el WiFi anda para la misma bosta.
¿Y de quién es el problema? Tuyo. ¿Por qué? Y bueno, es tu problema si tenés router y microondas en tu casa, ni modo que el problema sea mío.
Consejo
Y mirá, podés hacer algo más o menos, como tirar a la mierda el router o cagar a martillazos al microondas, pero eso sería de tarado. Entonces, lo ideal es simple: si no prendés el microondas cuando necesitás mucho internet, va a andar bastante mejor.
Lavarropas: el terror del WiFi
Sí, suena raro, pero este aparato puede romperle las bolas al WiFi en tu casa. El tema es que los lavarropas modernos tienen motores eléctricos que generan interferencias electromagnéticas. O sea, tiran ruido en el aire que tu WiFi capta y empieza a confundirse.
Cuando el lavarropas está en plena faena, tu conexión puede ponerse lenta, inestable o cortarse justo cuando estás viendo un video o jugando online. No es magia negra: es física básica, tu señal de WiFi choca con el ruido eléctrico del lavarropas.
Y ni te cuento si el router está cerca de la lavandería: ahí es desastre total, como si el microondas y el lavarropas se hubieran aliado para torturarte.
Consejo
Y bueno, podés lavar la ropa a mano, cosa que sabemos que no va a pasar, o capaz ir a lavar a otro lado, lo cual sería un embole. Así que lo que queda, y es más práctico, es levantarte temprano y lavar la ropa lo más temprano posible, así todo el resto del día te librás de las interferencias de mierda que mete el lavarropas.
Heladera: otro traidor del WiFi
No lo parece, pero las heladeras modernas tienen motores eléctricos y compresores que tiran interferencias electromagnéticas, sí, igual de hinchapelotas que el lavarropas. Si tu router está cerca, tu WiFi puede ponerse lento, cortarse o andar inestable justo cuando más lo necesitás. Es como si la heladera dijera: “vos no mirás tu serie, vos me escuchás a mí”.
Consejo
Mmm… si tenés que desconectar la heladera para que ande el router, ya estamos medio jodidos. Tal vez podrías cambiar de heladera, aunque es carísimo y no garantiza nada, o capaz poner el router un poco más lejos, así la heladera no te “congela” los datos.
Calor el gran problema de todo y de todos
Mirá, tu casa es tan caliente que podés hacer un pollo al espiedo y los huevos se fríen solos. Ahí sí que vas a tener muchos problemas con el WiFi. El calor es lo peor que hay para cualquier aparato, y como el router está todo el tiempo funcionando, no esperes milagros. Es decir, a más calor, más probabilidad de que ande todo como el orto: cuelgues, reinicios y hasta se te puede quemar el router.
Consejo
Un aire acondicionado podría arreglar todo eso, pero como que no da comprarle un aire al router. Entonces, lo mejor es ponerlo en un lugar donde al menos circule el aire y no esté encerrado como en un horno.
Virus: el fantasma digital.
Y si, man, si descargás lo que se te da la gana, navegás por donde el diablo perdió las botas, no te importa dónde hacés clic y tenés aplicaciones más dudosas que promesa de político, entonces es lógico que todo te ande para la mierda: la compu, el celu, la tablet y hasta el router. Visitar páginas para adultos, tener juegos y apps con crack, siempre es un riesgo y tenés que saber bien lo que estás haciendo. Porque una cosa es instalar algo y otra muy distinta es que algo se te instale solo. Y a partir de ahí puede haber un consumo de datos brutal en segundo plano, que nadie ve nunca.
Consejo
Si instalaste muchos juegos y aplicaciones con crack o sos de frecuentar páginas para adultos, lo mejor es asegurarte de que ningún dispositivo esté infectado. Y si querés saber cómo se hace, dejá un comentario y te armo un paso a paso para que te quedes tranquilo y sin virus.
Paredes y distancia:
Bueno, no creo que vivas en un búnker esperando un apocalipsis, así que descarto que tu casa sea de hormigón macizo, pero aun así las paredes son re molestas cuando se trata del WiFi. La señal se debilita, rebota y no es nada estable. Llega, sí, pero para la mierda. Peor todavía si estás allá en el fondo de la casa, como escondido del FBI, mirando vaya a saber qué boludez, y ni te das cuenta: vas a renegar y le vas a echar la culpa hasta al Papa por el internet.
Consejo
No tenés que ser ingeniero electrónico para más o menos calcular dónde poner el router, para que llegue bien hasta donde te escondés y también donde los demás lo necesitan.
Robos de contraseña / vecinos colgados:
Y no te voy a mentir: hoy hasta un nene de 3 años te puede chorear la clave del WiFi. Hay cientos de métodos para eso, desde los más simples hasta ataques de fuerza bruta y dispositivos diseñados exclusivamente para robar contraseñas WPA2. Este tipo de seguridad es bastante efectivo, pero no para alguien que sabe mandar comandos, y menos para un topo que sabe de ingeniería social. Kali Linux, por ejemplo, es un sistema que ya viene con todo para este tipo de actividades. ¿Es fácil? No. ¿Es imposible? Tampoco. Así que no confíes en los vecinos, y menos en el que tiene cara de bueno y se lo ve poco.
Consejo
Desde la configuración del router, revisá cada tanto cuántos dispositivos tenés conectados. Si en tu casa son cinco, limitá a cinco la cantidad máxima. O sea, que se conecten solo los tuyos, no veinte vagos random que le escanearon la contraseña a tu hijo y él ni se dio cuenta. Y aunque te dé fiaca, cambiá la contraseña cada 3 o 4 días. Eso obliga a los que joden a arrancar de cero.
Otros dispositivos (familia conectada): los enemigos silenciosos.
Este es un clásico.
Vos estás con tu celu o la compu, querés ver un video tranquilo, y el WiFi anda como el orto.
No entendés nada. Pensás: “la empresa me está cagando”.
Pero no.
Capaz tu hijo está viendo YouTube en HD.
Tu pareja está con Netflix en otra pieza.
Y nadie te dice nada para que no les putees por mirar pavadas.
Todos calladitos… saturando el internet del plan básico.
Y si lo que están viendo es pesado, en 4K o en alta calidad, olvidate.
Tu conexión se reparte entre todos como una pizza chica entre diez personas.
Resultado: a vos te toca una miga.
Ahí no queda otra, ñeri.
Cantale a Gardel y mucha paciencia.
Consejo
Si te sirve, algunos routers permiten limitar el ancho de banda.
También podés conectar un cable de red directo al aparato que estés usando: así vos vas por red directa y el WiFi queda para los otros.
Obvio, no vayas a andar buscando enchufar un cable de red en el celu.
Otra técnica vieja y confiable: apagar el router cada tanto.
Y si te preguntan, decís:
— “No sé, a mí me anda re mal…”
Al rato dejan de mirar 15 episodios seguidos y vos, piola, seguís con lo tuyo…
(consumiendo páginas para adultos y llenando todo de virus)
Pestañas, dispositivos… y el WiFi agonizando
Bueno, no creo que seas tan maporraso de abrir diez pestañas del navegador y después quejarte de que no anda nada.
Voy a descartar eso… pero estás avisado.
El verdadero problema no es solo cuántas pestañas tenés vos.
El problema es cuántos dispositivos hay en tu casa
y cuántos de ellos están navegando al mismo tiempo.
Celulares, compus, tablets, Smart TV…
todos con Chrome abierto, con Facebook, Google, noticias, mails, lo que sea.
Y ojo: no hablo de mirar videos.
Con tener pestañas abiertas ya alcanza.
Muchas páginas se actualizan solas, cargan publicidad, videos escondidos, datos en segundo plano…
y todo eso chupa internet.
Entonces, aunque nadie esté “mirando nada”,
la red está laburando todo el tiempo.
Resultado: WiFi lento, cortes, lag…
y vos puteando a la empresa.
Cuando en realidad, tenés media casa conectada sin darse cuenta.
Consejo
Y no sé… acá ya entramos en terreno complicado.
O contrata un plan decente al menos el “plan tierra” o el “plan cobre”,
o cambia la contraseña y no se la das ni a tu señora,
o esconde los dispositivos y decís que se los comió el perro.
Algo así, también esta la opción que se le caiga un poco de agua a cada dispositivo. Pero a la larga vas a tener que comprar otro. Como que no es buena idea.
Al final aca solo queda esperar y esperar, y esperar y seguir esperando.
Actualizaciones automáticas: la basura más molesta que hay.
No hay nada más mierda que las huevas de las actualizaciones automáticas.
Windows, Android, iOS, apps del celu, juegos, hasta la Smart TV…
todos quieren actualizarse solitos.
Y no te preguntan:
“Che, ¿podemos usar tu internet?”
No.
Te lo meten de prepo.
Mientras vos querés mirar un video o jugar online,
tu red está ocupada descargando parches, paquetes
y 400 pelotudeces que 390 no sabés ni para qué mierda son.
Y si hay varios dispositivos haciendo lo mismo… olvidate.
El WiFi se pone más lento que tortuga con resaca.
Lo peor es que muchas veces ni te das cuenta.
Le puteás a tu hijo.
Mirás con cara de orto a tu señora.
Le gritás a tu hija que deje el internet…
Y después vas a ver y tu hija hace dos horas que está dormida.
O sea, vos haciendo papelones por toda la casa,
peleando solo como un loco…
Y el WiFi andando mal por culpa de Windows bajando cosas en silencio.
Y bueno, así es ahora:
No importa si no querés.
No importa si querés seguir con la versión vieja.
No importa nada.
Te actualizamos todo.
¿Por qué?
Porque sí.
Consejo
Revisá las actualizaciones.
Programalas de noche o cuando nadie esté usando la red.
En Android (Play Store) podés configurar para que no se actualice todo como un desquiciado.
En Windows, el Windows Update es el principal culpable:
si podés, pausalo o limitá las descargas.
No sé qué otro consejo darte…
También podés esperar tranquilo a que Windows termine de bajar sus 7 gigas
y rezar para que no se esté actualizando a Windows 13
o a Windows 14 H2 2035 edición
El gran problema con los routers y su calidad
Esto sí que es una maldita hueva: comprar un router y no tener internet. Se corta, se traba, anda cuando se le pega la regalada gana, el celu de tu señora vuela y el tuyo no carga ni google.com.
Y bueno, los routers económicos —no todos, pero muchos— son una basura. Encima hay otro problema: si ya es medio viejo, tenés que actualizar el firmware, y eso más o menos implica que tengas un doctorado en electrónica… porque si haces mal te quedas sin router, sin internet y media familia pateándote porque te quisiste hacer del hacker . Y si fuiste a comprar un router y agarraste cualquiera solo porque “tiene antenas”, bueno, el problema es tuyo.
También tenés que tener en cuenta que, aunque el router no sea un fiasco total, estos aparatos se toman bastante mal los picos de tensión o los bajones de luz. De un segundo a otro quedan en “modo loquito”: un dispositivo tiene internet, los otros no, y en el peor de los casos, ninguno.
Ahí empezás a putear a la empresa, al vecino y a la vida misma, cuando muchas veces el culpable es el router.
Consejo
Para empezar, no seas tacaño y fijate bien qué vas a comprar, porque después el problema es tuyo.
Y cada tanto, al menos cuando dormís una siesta o a la noche, apagá el router. No siempre, pero más o menos seguido. Eso ayuda a que no quede funcionando como un aparato confundido.
Si en tu zona hay muchos bajones de tensión, considerá usar un UPS.
Y si tu casa tiene la conexión eléctrica hecha por vos mismo, con cables colgando por todos lados, considerá un UPS dos veces.
Extensores y lo más gracioso de todo
Si te compraste un extensor para tener internet en el barrio entero… Esta perfecto.
Pero hay algo que tenés que saber: estos aparatitos son auxiliares. O sea, no se bancan muchas conexiones ni consumos medio locos. No están hechos para eso, y si te dicen que sí, te están mintiendo.
El extensor es para que el WiFi llegue a una parte de la casa, no para que se conecten 300 dispositivos como si fuera una antena de la NASA.
Pero hay algo todavía más gracioso.
Si no te fijás bien dónde ponés el extensor, no te va a servir para una mierda.
Si ponés el aparato en un lugar donde antes ya tenías señal muy débil… ¿qué creés que vas a retransmitir?
Exacto: una señal débil.
En el celu ves todas las rayitas llenas, contento como boludo, pero lo único que hiciste fue mejorar el dibujito de la señal. Internet real: una bosta.
Consejo
Los extensores deben ponerse donde ya haya buena señal. Ahí sí van a extender esa señal como corresponde.
Si el extensor está en un lugar donde la señal ya es una mierda, apenas se conecta otro dispositivo se traba todo y se va al carajo.
Ahora ya sabés que casi siempre es todo culpa tuya
Y sí, andás en modo desconectado, ¿qué esperás?
Mmm... Todas las cosas se parecen a su dueño. ¿No?
Además, imaginá que una sola de estas cosas te esté molestando… ahora pensá que sean dos, o peor: todas juntas. Un desastre total.
Ahí ya no sabés si el problema es la heladera, el microondas, el lavarropas, el router, el vecino o vos mismo.
Entonces decís:
“Listo, pago internet móvil y dejo de renegar”.
Y no.
Porque ya sabés cómo son los datos móviles:
— “Has consumido 50 megas”
— “Te descontamos 500 pesos por otros 50 megas”
Y vos ahí, mirando el celu:
“¿Pero si ni lo toqué?”
Así que tampoco da mucho el internet móvil.
La posta es esta: dejá de araganear y ponete a acomodar el router hasta que ande como debe según el plan que contrataste, no según lo que vos querés que haga por arte de magia.