El “champán del pobre” existe y se llama Sivin y es peligrosamente rico

Hay tragos finos, tragos de bartender, tragos bastante caros y después está el Sivin, que es básicamente el arte de mezclar lo que hay y terminar con una bebida que acompaña cualquier juntada, previa o velada sin ponerse exquisito.

El Sivin es un trago bien de barrio, simple, directo, sin vueltas… pero si lo hacés con la proporción justa y el hielo como corresponde, te queda una especie de sidra casera potente, con un sabor fresco que entra fácil y después… bueno, después te acordás que era fuerte.

Ingredientes

  • 1 litro de vino Uvita blanco
  • 1 litro de gaseosa Manaos lima-limón
  • Hielo (mucho, pero mucho en serio)

Tiene que ser estas marcas, tanto de gaseosa como de vino, sino cambia el sabor y no es tan agradable. (No es publicidad, el problema es que así se hace el trago, al menos este).

Preparación

En una jarra grande poné vino Uvita blanco y Manaos lima-limón en proporciones iguales.

  • Si usás 1 litro de vino, tiene que ser 1 litro de gaseosa.
  • Si usás medio litro, medio litro.

Nada de inventar “un poquito más de vino porque soy macho”, porque ahí se arruina el equilibrio.

Agregá hielo a lo bestia.
El hielo no es decoración, es el alma del trago.

Mezclá suave y serví bien frío.

Comentario

El Sivin (sidra de vino o “champán” casero) es de esos tragos traicioneros: entra suave, refresca, parece inocente… y cuando te querés dar cuenta estás hablando de filosofía barata con un vaso en la mano como si fueras Sócrates en una parrilla.

Pero ojo: si no tiene hielo suficiente, pierde todo el sabor, se vuelve pesado y queda como vino estirado sin gracia. El secreto real no es el vino ni la gaseosa… es el frío. Sin hielo, no hay magia.

Ideal para fiestas, previas o juntadas donde la consigna es simple: tomar algo rico, barato y efectivo, sin actuar como si estuvieras en un bar de Palermo pagando 8 lucas un trago con ramita.

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